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Mientras llega el IHEP1 (Impuesto sobre la Huella Ecológica Personal)

Muchos impuestos ambientales gravan por igual a ricos y pobres. ¿Cómo podríamos plantear un impuesto a la huella ecológica justo y factible?


Los impuestos de huella ecológica pueden ser palancas sorprendentemente poderosas para avanzar hacia un mundo más ecológico. Recuérdese un ejemplo contrario, el tristemente célebre “impuesto al sol”, una penalización de la energía solar que ha frenado en seco la proliferación del auto consumo. Usados con habilidad y en la buena dirección, los impuestos de huella ecológica pueden producir grandes cambios en un plazo de tiempo muy corto.
Bastó una tasa de cinco céntimos o menos por cada bolsa de plástico para que se desplomara, con una reducción a la mitad en apenas cinco años. Cada vez se ven menos bolsas desechables y más personas con carritos y capazos de camino a los supermercados.
Las tasas e impuestos de tipo ambiental en España son inferiores en porcentaje a los de los países más ecoavanzados. La mayoría de estos impuestos, además, se cargan sobre el consumo de energía y en menor medida sobre el transporte, dejando una proporción pequeña para penalizar las actividades contaminantes.
Desde hace tiempo, los gobiernos plantean periódicamente baterías de impuestos de tipo ambiental, aunque no todos llegan a puerto. Un obstáculo principal es la inequidad de tales impuestos. Gravar las emisiones contaminantes de los coches, por ejemplo, penalizaría automáticamente a muchos conductores con coches viejos y sin dinero, “obligándoles” a comprarse uno nuevo.
La clave está en que los impuestos ambientales graven a aquellos hogares con la huella ecológica más profunda y no afecten o afecten solo ligeramente a los de pisada más ligera. Es decir, que extraigan recursos de los más ricos, sin agravar la situación de los demás. Todos los estudios muestran que una gran parte de la huella ecológica de un país es creada por un sector bastante reducido de la población. Es a este sector al que deberían ir dirigidos los impuestos ambientales.
Los impuestos de más tradición con componente ambiental son los que gravan el consumo de hidrocarburos y de electricidad, pero ninguno de ellos penaliza la huella ecológica, siendo en general una pesada carga (sobre todo la electricidad) para los hogares con menos recursos. Otros tipos de impuestos más afinados podrían ser los siguientes:
  • Pagar por el uso de espacio urbano (por aparcar, vamos). En múltiples variantes, ya se hace. El principio básico es pagar por la ocupación del escaso y congestionado espacio urbano: un coche ocupa unos seis metros cuadrados. La experiencia muestra que el espacio del centro urbano no se considera de la misma forma que el de la periferia, recuérdese la “rebelión de los parquímetros”.
  • Pagar por entrar en la ciudad. Aunque los ayuntamientos españoles no se han atrevido todavía a poner en práctica esta tasa que ya se aplica en Londres y otras capitales europeas, terminarán por hacerlo. El principio es sencillo: si te atreves a entrar con tu coche en la zona central de la ciudad, muy densa y bien servida por transporte público, pagarás por ello. El sistema penaliza a los coches grandes, como los todoterrenos y permite entrar gratis a los eléctricos u otras alternativas renovables.
  • Pagar directamente por el exceso de CO2 que producimos. Ya se hace en parte, a través del impuesto de matriculación, que no pagan los coches que emiten por debajo de 120 gramos de CO2 por km.
Sería posible extenderlo a otros productos, por ejemplo los alimentos. Ostentarían una etiqueta de CO2 producido por cantidad de producto, y pagarían una tasa en proporción. La idea es que esta tasa penalice mucho las “delicatessen” traídas por avión y poco a los productos básicos transportados en barco.
  • Pagar el derroche de agua. Todas las compañías de suministro establecen tramos de pago que penalizan el consumo excesivo, aunque siempre hay que tener la precaución de evitar penalizar altos consumos derivados de familias numerosas y no de piscinas rodeadas de césped. De esta forma por ejemplo, se establecería un límite de litros de agua permitidos a gastar y sobrepasar ese límite sería considerado derroche, entonces el precio de esos litros de más sería distinto, por supuesto mucho más caro. Basándose en: el tipo de edificio, si se está empadronado, el status….
  • Pagar por la sobre producción de residuos. Un reto todavía no resuelto, pero sería el perfecto impuesto de huella ecológica. Actualmente la recogida de residuos se paga según el tamaño de la casa (o el IBI, que viene a ser lo mismo). A igualdad de tamaño, pagan igual los vecinos in cívicos que producen enormes cantidades de basura mezclada y que no utilizan los contenedores de recogida selectiva y los virtuosos que procuran ensuciar lo menos posible su entorno. Esto podría cambiar con nuevos sistemas de valoración de los residuos producidos y de la calidad de su separación selectiva y los vecinos pagarían más o menos según el impacto producido. Básicamente cambiando el método de reciclaje, el actual es un engaño2.
  • Tasa para los edificios ineficientes en el uso de la energía. Se planteó en relación con la implantación de la etiqueta energética para edificios. Funcionaría bien en combinación con ayudas a la rehabilitación, pero puede ser onerosa para muchas familias que viven en edificios de construcción deficiente. Recientemente se ha informado de una reducción en el IBI para los edificios con buena calificación energética.
  • Impuesto a la contaminación de las aguas. Sería utilizado para cubrir los costos de servicios como el tratamiento de aguas residuales, pues está claro que no es lo mismo un consumidor que desecha el agua usual, con un poco de jabón, que aquel que utiliza en su casa todos los productos químicos que encuentra en el supermercado y que además tiene la costumbre de tirar aceites por el lavabo.
  • Añadiría incentivos que desgravarían si: Reutilizas el agua, si usas y/o produces energías renovables, La Bioconstrucción y sobre todo apoyar los modelos de hábitat autosuficiente, aislados o en núcleos de población pequeños.
Estos son unos pocos ejemplos de impuestos a la huella ecológica. Pero puede haber muchos más. Por ejemplo, el silencio. Una tasa por el ruido producido, a tantos euros el decibelio, dejaría a muchos vecinos estruendosos literalmente mudos. El principio es sencillo: el que contamina más debería pagar más3. Y todos saldremos ganando.
1http://www.vidasostenible.org/informes/mientras-llega-el-ihep-impuesto-sobre-la-huella-ecologica-personal-2/ Adaptado y actualizado de un artículo publicado originalmente el 12 de julio de 2012
2 Ecoembes, es un montaje de las grandes empresas españolas, al cobrar una tasa en el proceso de producción y embalaje con lo que se financiaría la recogida selectiva, cosa que no hacen. Por otro lado estas mismas empresas montan la recogida de basura de los ayuntamientos cobrándola. O sea que como solamente se recoge entre un 15 y un 20 %, todos lo demás es beneficio neto.

3 Haciéndolo sin olvidar la Equidad. Siempre pagarían mas los que mas tienes y las penalizaciones a los que menos tienen serían proporcionales

Emisiones de dióxido de carbono en el transporte de pasajeros


Existe una amplia gama de opciones de transporte, pero elegir la que tiene las emisiones más bajas no siempre es fácil. Una manera de medir sus impactos ambientales es analizar las emisiones de CO2 por pasajero kilometro recorrido.
Nota: Las emisiones de CO2 se calculan utilizando una estimación de la cantidad de CO2 por pasajero-kilómetro.
Se consideran diferentes modos de transporte, con un número medio de pasajeros por modo utilizado para las estimaciones. A medida que aumenta el número de pasajeros en un vehículo, las emisiones totales de CO2 de ese vehículo aumentan, pero las emisiones por pasajero son menores. Se estima que el factor de emisión de los buques 245 g CO2/Km, pero que la disponibilidad aún no es comparable con la de otros modos.


Fuente: Las estimaciones se basan en la base de datos TRACCS, 2015, y el indicador TERM 027

CAMPO GRUPAL EN LAS RELACIONES SIN RANGO

Un Proceso de Grupo es una forma de trabajar con la atmósfera de un grupo. Es un espacio y un tiempo que un grupo se da a sí mismo para permitirse ser grupo y conocerse mejor. En él se refleja y se hace visible la cultura del grupo, los principales roles existentes, los estilos de comunicación En algunos grupos, su proceso grupal puede parecer una simple discusión, mientras que en otros tal vez sea muy emocional y no lineal.
Los siguientes pasos en un proceso de grupo no son más que unas simples directrices, que no tienen por qué darse en todos los grupos en el mismo orden ni manera. No obstante, son un buen recopilatorio de cómo los grupos procesan sus diferencias:
  • Clasificar y filtrar los temas. En un primer momento, el grupo permite que vayan surgiendo diferentes temas y tópicos. Se trata de descubrir qué hay en el campo y en qué nos queremos centrar.
  • Buscar el consenso1. El grupo busca el consenso sobre el tema a tratar.
  • Sentir la atmósfera. Una vez que el grupo llega a un consenso2 sobre el tema a tratar, nos fijamos en la atmósfera que existe en relación con dicho tema, notamos la calidad de los sentimientos en el aire. Algunas atmósferas son tensas, otras ligeras, acaloradas, etc.
  • Identificar roles y polaridades
Todo tema se puede abordar desde diferentes perspectivas o puntos de vista, con mayor o menor pasión y carga emocional, con diferentes actitudes y dejando traslucir diferentes valores. Es decir, en todo proceso de grupo surgen de manera espontánea diferentes roles que recogen la diversidad que acompaña toda situación.
(a) Intercambiar roles.
Una vez que nos hemos expresado completamente en un determinado rol, tal vez tengamos necesidad de acercarnos hacia la otra parte. Algunas veces no somos conscientes de esta necesidad y resulta imprescindible la ayuda de alguien que nota las sutiles señales indicando que queremos cambiar y nos anima a hacerlo y a movernos hacia el otro lado.
(b) Roles fantasma. Se trata de experiencias o sentimientos de los que se ha estado hablando o aludido indirectamente, pero que no han sido representados por nadie. Debemos estar atentos a su aparición y traerlos a la conciencia del grupo dejando un espacio para ellos e invitando a la gente a que se mueva y llene dicho espacio.
(c) La atmósfera como rol. La propia atmósfera puede ser un rol que condiciona el proceso grupal. Debemos poner la atención en sentir la atmósfera, identificar y nombrar sensaciones que te llegan a través de tu ser y traerlas al grupo. Comparte tus sensaciones con el grupo. Puede ocurrir que los demás también están sintiendo lo mismo.
  • Prestar atención:
(a) Barreras (Edges). Una barrera es un bloqueo comunicacional. Algo está tratando de manifestarse pero no encuentra la manera. Las barreras están creadas por la identidad del grupo. Un grupo dedicado a promover la paz en el mundo, por ejemplo, podría tener dificultades en expresar sentimientos agresivos. Notar la barrera y ayudar a las personas a expresar lo que apenas puede ser expresado, es imprescindible para que el proceso se desenvuelva totalmente.
En un proceso de grupo una barrera es un lugar donde lo conocido se encuentra con lo desconocido. Una barrera se reconoce normalmente por un bloqueo comunicacional, por una dificultad al hablar. Cuando un rol tiene dificultades para expresarse o completar lo que está diciendo, seguramente está ante una barrera. En ese momento, algo está tratando de manifestarse, de hacerse visible para la persona y para el grupo, pero no encuentra la manera. Tal vez es algo que la persona o el grupo no quieren oír o saber.
El Dr. Gordon menciona las siguientes barreras de comunicación:
  1. Orden, Dirección, Mandato. Es cuando se dice algo, dando una orden.
  2. Advertencia, Amonestación, Amenaza. Es cuando se asevera lo que sucederá por hacer algo: ¡Si sabes lo que te conviene no harás eso!
  3. Exhortación, Sermón, Lección. Es cuando se sabe lo que el otr@ debería de hacer.
  4. Aconsejar, proporcionar soluciones u sugerencias. Es cuando se da por supuesto que el otr@ no sabe resolver algún problema, se le da un consejo o una sugerencia, proporcionando las soluciones o respuestas.
  5. Conferencias, Enseñar, Dar argumentos lógicos. Es cuando se trata de influir mediante hechos, usando la lógica, contra argumentos, información u opiniones propias.
  6. Juzgar, Criticar, Culpar, Estar en desacuerdo. Es cuando se realiza un juicio negativo acerca del otr@.
  7. Recompensar, Estar de acuerdo. Es cuando se le da al niño una evaluación o juicio positivo como personaje por encima de los demás:”¡Tienes mas razón que los demas! Que no es lo mismo que darle reconocimiento
  8. Poner apodos, Ridiculizar, Avergonzar. Esto es cuando se le dice al otr@ algo que lo hace sentir tont@, encerrándolo en una categoría, avergonzándol@.
  9. Interpretar, Analizar, Diagnosticar. Es cuando se pretende encasillar los motivos del otr@ o cuando se analiza la razón por la que hace o dice algo, comunicándole lo que uno ha analizado o diagnosticado: “¡Dices eso para molestarme!”
  10. Reafirmar, Simpatizar, Consolar, Apoyar. Es cuando se trata de consolar para que el otr@ se sienta mejor, cuando se le habla negando la fuerza de sus sentimientos.
  11. Probar, Preguntar, Interrogar. Es cuando se interroga para tratar de encontrar razones, motivos, causas, buscando más información que te de la razón a lo que tu previamente te has hecho una idea.
  12. Apartar, Distraer, Humorizar, Entretener. Es cuando se trata de alejar el problema, haciendo bromas sobre este, poniendo a un lado el problema.
(b) Dobles barreras. Cuando hay un conflicto en grupo o 2 personas, ambas partes se encuentran con una barrera. Podemos ayudar a ambas partes a superar estos bloqueos de comunicación para que el proceso pueda desarrollarse.
(c) Momentos álgidos. Cuando los roles comienzan a interactuar y a expresarse, se dan situaciones especialmente relevantes para el proceso grupal. Son momentos álgidos, momentos sorprendentes, de gran intensidad emocional, que pueden ir seguidos de silencio, indecisión, o tal vez risas. Los momentos álgidos son situaciones que contienen un gran potencial para transformar la dinámica del proceso o profundizar en ella.
Cuando se da un momento álgido, los grupos tienen la tendencia a cambiar de tema e ir en otra dirección. Es importante apreciar los momentos álgidos e intentar estar con ellos o volver a ellos más tarde y dejar espacio a los intensos sentimientos de que surgen ambas partes. Cuando un momento álgido no es tenido en cuenta, resurge más tarde y de una manera más violenta con el fin de ser apreciado.
Si logramos practicar la escucha activa, podremos evitar estas barreras de comunicación y tener una mejor relación.
1 La meta del consenso es la resolución pacífica de los conflictos con la participación y colaboración de todos los miembros del grupo para que luego todos se sientan involucrados y las apoyen.
2 Es especialmente útil cuando se pretende generar “Comunidad”    

COREA DEL NORTE

Con Corea del Norte no se firmo la paz, sino un armisticio. Por lo que es el único país que en teoría existe una guerra declarada, no cerrada.
Los norcoreanos "no van a renunciar a su programa [nuclear si no se sienten en seguridad. Por tanto hay que intentar abrir un diálogo entre las partes interesadas" ha abogado Putin, que parece sumarse así a la posición de Pekín a y la reanudación de las negociaciones con el régimen.
De hecho, la reunión del Consejo de Seguridad estuvo marcada por un durísimo enfrentamiento verbal entre Haley y el embajador chino, Liu Jieyi, que no acaparó los titulares de las advertencias de guerra, pero que revela el trasfondo del debate. Liu culpó a Corea del Norte de la crisis, pero declaró que "China nunca tolerará caos y guerra en la Península [de Corea]" y, conjuntamente con el embajador ruso, Vassily Nebenzia, propuso una "suspensión por suspensión". Es decir: proponer el compromiso a Corea del Norte de suspender sus ensayos nucleares y de misiles a cambio de que Estados Unidos y Corea del Sur, desmilitaricen la zona y no lleven a cabo más maniobras militares conjuntas. La respuesta de Haley fue calificar de "insultante" la idea.
Así que volvemos a la casilla de salida. Como dijo el ex máximo asesor político de Donald Trump, y líder del ala ultranacionalista del equipo del presidente, Steve Bannon, "no hay solución militar aquí. Nos han ganado". Las declaraciones de Bannon han sido ignoradas por los secretarios de Defensa y de Estado de EEUU, Rex Tillerson y James Mattis, que siguen reclamando que Corea del Norte lleve a cabo "una desnuclearización completa, irreversible y verificable". Es una opción que, si bien es la línea oficial de EEUU, no es realista en absoluto, al igual de poco realista por el momento que Estados Unidos desmilitarice todo el Asia Oriental, ya que tiene “una espina clavada” con China, Vietnam y Laos. Para ello son importantes los aliados de Occidente como Japón y Corea del sur.
La China que sigue siendo comunista y ademas tiene serias posibilidades de desbancar a USA como potencia. Vietnam, también comunista
Por eso USA tiene militarizada a Corea del sur desatando las críticas y el rechazo de los ciudadanos al estar localizado cerca de la frontera con Corea del Norte, eso podría intensificar la amenaza por fuerzas convencionales, explica el experto Charles Shoebridge.
La fama de imperialistas y colonialistas lo tienen los países occidentales, que con su lógica capitalista “necesitan” expoliar recursos para mantener los beneficios. Es una lógica imparable (Es mas importante Sostener el “Status Quo” que garantizar el Sustento)
Visto el panorama, los países que no quieren estar en la órbita capitalista, sea cual sea sus motivos, han ido “cayendo”, utilizando todos los medios posibles (Libia, Egipto, Siria, Venezuela, Brasil, Argentina, Yemen,…)
El derecho a poseer Armas Nucleares solo es posible para los grandes que la usan o para amedrentar o como disuasión:

Los que las usan para amedrentar, han demostrado ser capaces de actuar para no tener rivales y dominar los recursos. Las noticias quieren hacer culpables principalmente a Corea del Norte.
Corea del Norte es impensable que ataque, pero muy lógico que intente disuadir un ataque.

Nosotros sabemos que los culpables son los que quieren dominar en el mundo y ademas son los que poseen y utilizan los medios de comunicación para justificar su punto de vista.

El grupo como campo de fuerzas



Todo grupo humano es un lugar de fuerzas, creadoras o destructivas, de impulso o de freno. Es un campo de interrelaciones donde nacen y se desarrollan, a menudo de forma inconsciente, sentimientos de toda clase e intensidad, atracciones y divergencias.
El campo de fuerzas de un grupo se nutre de los materiales que cada persona aporta, conocidos o desconocidos: sus intereses, sus necesidades, su manera de relacionarse, sus mecanismos de defensa, su visión de la realidad, su esquema de valores, sus carencias afectivas, frustraciones, expectativas, complejos, miedos, seguridades, etc. Este pasado, que todo individuo trae a un grupo en su mochila personal, interroga, intriga, molesta o atrae a los otros y alimenta el campo de fuerzas de una manera que no controlamos o de la que no somos conscientes.
El campo grupal no se reduce, por otra parte, a las aportaciones personales, tiene vida propia, energía propia y es capaz de modificar o condicionar los comportamientos y actitudes individuales.
No se puede explicar lo que se produce en un contexto de un determinado nivel de complejidad mediante mecanismos y propiedades tomadas de un nivel inferior. No se puede explicar lo que ocurre en una familia o en un grupo a partir de la personalidad de los individuos que la forman. Las explicaciones se deben buscar en el sistema relacional en su totalidad: El campo grupal.

El campo de fuerzas1 La aparente estabilidad del campo de fuerzas se sostiene por un equilibrio precario entre fuerzas impulsoras y fuerzas restrictivas.

En el campo de fuerzas hay potencias visibles o invisibles, activas o pasivas, materiales o inmateriales y según el resultado que se desee obtener se pueden presionar para producir cambios y también introducir nuevas fortalezas.
Análisis del Campo de Fuerzas, es una herramienta que se utiliza para ayudar a facilitar el cambio, lo que se pretende es evaluar el impacto que pueden causar las soluciones propuestas. El Análisis del Campo de Fuerzas ve el cambio como fuerzas diferentes que compiten entre sí. Existen las Fuerzas Impulsoras, las cuales facilitan el cambio y las Fuerzas Restringentes, las cuales evitan que el cambio ocurra. Esta herramienta se enfoca en la identificación de estas fuerzas y en relacionarlas con el cambio potencial.
¿Cuándo se utiliza?
E l Análisis del Campo de Fuerzas se puede utilizar en cualquier momento que se espere un cambio significativo; Nos ayuda a determinar hasta dónde el cambio puede ser difícil; Nos permite ver los factores que contribuyen al éxito o fracaso de la solución propuesta.
¿Cómo se utiliza?
1. Definiendo el cambio deseado.
2. Lanzando una lluvia de Ideas de las fuerzas impulsoras
3. Haciendo una lluvia de ideas de las fuerzas restringentes
4. Clasificando en orden de prioridad las fuerzas impulsoras
5. Clasificando en orden de prioridad las fuerzas restringentes
El Análisis del Campo de Fuerzas le da la oportunidad a un equipo de “ver” un cambio propuesto desde ambas posiciones; a favor y en contra.
Se convierte en un punto de inicio para acciones a tomar, de cara a la indagación y la toma de decisiones. Ayuda a preparar el calendario de acciones.
Si una solución a sido aceptada la pregunta es cómo implementarla.
La técnica es preguntar ante cada fase del plan: ¿ cómo?. La pregunta se realiza una y otra vez hasta que ya no se pueda preguntar más nada.

1 por Horacio Krell

Europa: De aquellos polvos estos lodos.

Europa, entiéndase, la Unión Europea y la OTAN, conocía muy bien el camino que los llevaba para destruir Libia, para destruir Siria, para destruir Irak y para aniquilar por el resto de los tiempos a Afganistán, pero nadie les explicó como volver de allí y las consecuencias que tendría para la paz en occidente.
Para visualizar los nuevos campos de batalla, los grandes estrategas occidentales utilizaron el Battlefield Augmented Reality System (BARS o sistema de realidad aumentada para el campo de batalla) junto con las opciones dadas por los laboratorios interdisciplinarios o Think Tank, y el respectivo aval político y la asistencia del poder mediático. Empleando un arma de guerra tan letal como una andanada de misiles, demolieron con suma prolijidad países enteros, miles de pueblos, centenares de ciudades, millones de vidas y siglos de civilización.
Nadie puede negar que si la idea era destruir, el plan armado sobre la “Primavera Árabe”, fue el éxito más contundente de Occidente desde la demolición del bloque socialista simbolizado en el Muro de Berlín.
Casi 20 años se prepararon los Estados Unidos junto a sus aliados europeos para el asalto final al mundo productor de energía, petróleo y gas específicamente, y a por ello fueron a exterminar los países que se rehusaban a entregarlos dócilmente (Siria, Libia e Irán).
Los estrategas del Pentágono, ya con las operaciones en marcha, descubrieron un detalle geológico que no consideraron, que bajo las arenas del Medio Oriente, además de océanos de energía, había grandes lodazales y allí han quedado empantanados desde 2001.
La misma mano de obra que la OTAN utilizó para la derrota de la Unión Soviética en Afganistán, para la destrucción de Libia y el martirio del Coronel Gadaffi, y que estuvo a punto de conseguir lo mismo con la Siria de Bashar al-Assad, hoy se está empleando contra sus propias poblaciones (nosotros, los que vivios en los países integrantes de la OTAN). Lo tremendo de esto es que no lo hacen con cuadrillas de bombardeos, cazas y drones, batallones, tanques, y portaaviones. Los “ejércitos” que hoy están destruyendo el sistema nervioso de los europeos y los estadounidenses, viajan en metro, manejan camiones, visitan centros comerciales.
El tipo de ataque que se han sucedido desde Niza a esta parte, a diferencia de Madrid, Londres, París y Bruselas, muestra claramente que no ha sido orgánicamente responsabilidad de Estado Islámico o al-Qaeda en su momento. Si queda bien claro que son responsabilidad de las autoridades europeas, no porque no los hayan podido detener (hoy no hay servicio de inteligencia y sistema de espionaje que pueda prever con que humor se han despertado los 50 millones de musulmanes que viven en Europa, muchos de ellos, la absoluta mayoría, europeos y hasta tres generaciones) sino por haber llevado a miles de jóvenes europeos de originarios de países musulmanes a no tener otra razón para vivir que morir por Allah.
Hoy, cualquiera que camine por una calle de Oporto, Elsinor o Zakopane, es un objetivo militar, no importa si el ataque deja solo unos cuantos heridos, como sucedió por ejemplo en un tren regional de Bavaria, donde Muhamad Riyad, un joven afgano de 19 años, al grito de “Alá Es grande”, la emprendió contra los pasajeros hiriendo gravemente a cinco. Lo que nos recordó el asesinato del soldado británico en mayo de 2013, en plena calle del tranquilo barrio londinense de Woolwich, a manos de dos nigerianos, que lo decapitaron frente a los transeúntes, a quienes les pidieron ser filmados en plena faena.
Nadie puede saber cuándo y donde será el próximo ataque. Las policías occidentales, los servicios de inteligencia, las autoridades saben que esta situación es inmanejable, que el desborde es incontenible y no es una victoria militar sobre el Estado Islámico lo que va a terminar con esta situación.
Daesh, que ha hecho del marketing un gran arma, está dispuesto a reconocer y asumir cualquier acto de violencia sucedido en el mundo y cualquiera que intente un poco más de notoriedad gritará un Allah Abkar1, aunque no tenga idea de que signifique las dos palabritas combinadas.
Nicolás Sarkozy, quien propicio la actual situación en el Magreb y el Medio Oriente, atado a los caprichos de George W. Bush y como Ministro del Interior de Chirac, no supo interpretar el caldero que se estaba encendiendo entre los jóvenes de origen musulmán, que dio como resultado las protestas de 2005 en las periferias de París.
Hollande añadió más nafta para apagar el incendio que puede consumir mucho más de lo que creemos. Con su natural incapacidad, Hollande, descubrio que el “Estado Islámico le había declarado la guerra a Francia” por lo que pasó a la ofensiva y en venganza de lo sucedido en Niza, cuándo ya todo el mundo sabe que el autor de la matanza, Mohamed Lahouaiej Bouhlel, no era integrante del Daesh.
Hollande, atacó inopinadamente la aldea de Tokhar Manbij, al norte de Siria, solo como venganza por el ataque en Niza, dejando 164 civiles muertos, el doble de los muertos en Niza.
Los atacantes a la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray, dijeron que lo hacían en venganza.
Los bombardeos de la OTAN y sus aliados, desde septiembre de 2014, en Siria y el último ataque de Trump en Afganistán para “probar” con la bomba convencional más mortífera, lo que evidencia claramente la artera decisión de los países occidentales de vengarse contra la población civil de unos pueblos rebeldes de una guerra que Occidente desató en sus territorios.
Quizás, cuándo más temprano que tarde, se vuelva a producir un nuevo atentado en Europa, alguien todavía se preguntará ¿por qué? La respuesta será tan sencilla como que de aquellos polvos, estos lodos.
- Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC


1“Alá Es grande”

El activismo de lo cotidiano

La palabra activismo nos hace volar a lo más alto de las Torres Kio de Madrid donde escaladores de Greenpeace despliegan una pancarta para decir No al TTIP; nos lleva a bordo del Astral, el barco de Proactiva Open Arms que navega en aguas del Mediterráneo para rescatar personas refugiadas; o a las puertas de una vivienda ante la que se agolpan miembros de la PAH para evitar un desahucio.

María Luisa Toribio. Bióloga. Autora del blog Un viaje hacia el activismo. @MLuisaToribio

Fotograma del documental 'Mañana'
Karma Films
El activismo nos evoca organizaciones y movimientos sociales que ponen su compromiso al servicio de las más variadas causas. Pero hay también un activismo cotidiano, el que podemos ejercer desde que nos levantamos. El café del desayuno, la ropa que nos ponemos, el medio de transporte que utilizamos para ir al trabajo pueden ser poderosas herramientas de transformación social. Cada una de nuestras compras (o lo que decidimos no comprar), el banco en el que depositamos nuestro dinero… todo contribuye a dar forma a la sociedad en que vivimos.
Sociedad en su sentido más amplio, porque nuestros actos cotidianos nos vinculan con trabajadoras de Bangladesh, con campesinos de América Latina, con los mares y bosques de medio mundo, o con una mina en África. En un mundo global todo está entrelazado.
La crisis en la que estamos inmersos también es global. Tiene su raíz en un modelo económico agotado, que ignora las bases físicas y biológicas del planeta y que genera profundas desigualdades sociales. Saltan todas las alarmas, pero ¿las oímos? El abanico de reacciones es amplio: desde quien está a otra cosa a quien pasa a la acción, con un espacio intermedio ocupado por quienes perciben que no vamos bien pero que piensan que no está en su mano hacer nada.
Informar, el primer paso
La realidad nos muestra que la reacción mayoritaria está muy lejos de la gravedad y la urgencia de los retos a los que nos enfrentamos. ¿Qué nos impide reaccionar? Y, sobre todo, ¿cómo activar a sectores más amplios de la ciudadanía?
No basta saber, hace falta tomar conciencia
Parece claro que informar es el primer paso. Pero hoy en día hay más fuentes de información que nunca… y sigue sin ser suficiente. ¿Por qué? La transformación social no vendrá de la abundancia de datos y argumentos. Sabemos que el cambio climático es una realidad, pero seguimos calentando el planeta. Abundan las listas de consejos para un consumo responsable, pero seguimos inmersos en la sociedad de consumo. No basta saber. Es necesario un recorrido personal que lleve, primero, a tomar conciencia y después a desear ser parte de la solución. ¿Cómo acelerar ese proceso?
Dar en la diana
Para que la información sea eficaz como instrumento de transformación social, debe ir a la raíz. No basta con informar sobre el cambio climático, es imprescindible relacionarlo con su causa última y mostrar con claridad las vías de solución. Un ejemplo, el último libro de Naomi Klein Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima, señala directamente y sin contemplaciones la causa última del cambio climático: el modelo económico imperante y su traducción en un consumo desmesurado de energía. Además, hace un recorrido por las movilizaciones que están teniendo lugar en todo el mundo y por las alternativas que se están impulsando.
Vincular cabeza y corazón
Estábamos dormidos y despertamos”. Fue una de las frases que expresaban el sentimiento de muchas de las personas que salieron a las calles aquel 15M en el que una parte de la ciudadanía, sacudida por la crisis, comenzó a despertar de su letargo. El paro, los desahucios, los recortes en sanidad y educación, una juventud que veía frustradas sus expectativas fueron el detonante.
Jane Goodall tiene claro que el camino pasa por acercar cerebro y corazón, por lograr que lo que sabemos nos emocione
Fue un despertar originado por lo más próximo. Otras consecuencias de la crisis siguen sin percibirse como algo propio, cercano, que nos afecta. Pienso en las consecuencias ambientales, pero también en las sociales que ocurren en lugares más alejados. ¿Cómo lograr que nos toque dentro, que nos emocione, lo que no percibimos tan cerca? Jane Goodall lo logra con maestría. ¿Su secreto? Habla directa al corazón, tiene claro que el camino pasa por acercar cerebro y corazón, por lograr que lo que sabemos nos emocione.
Es por eso que el programa educativo Roots&Shoots, puesto en marcha por el Instituto Jane Goodall, implica a miles de jóvenes en proyectos que les hacen vivir el respeto y la empatía por las personas y por la naturaleza. La vivencia es claramente más transformadora que los conocimientos.
Ilusionar es motivar

El cambio es posible y nos trae algo mejor. El documental Mañana nos lleva de viaje por huertos urbanos que están cambiando la forma de producir alimentos, comunidades que se abastecen de energías limpias, productos fabricados para durar, residuos que se convierten en recursos… Todo hecho realidad por personas normales y corrientes, que nos demuestran que sí hay alternativas. Proyectos que llevan premio añadido: ciudades más limpias y saludables, nuevas formas de relacionarnos, de implicarnos con ilusión en actividades compartidas, de lograr más autonomía y control sobre la forma en que organizamos las sociedades… ¡Resulta contagioso y despierta al activista que llevamos dentro!